Alergia al trigo (AT)

Prevalencia de la alergia al trigo: datos limitados y evidencia poco concluyente
El trigo es uno de los alérgenos alimentarios más comunes y reconocidos a nivel mundial. No obstante, los datos sobre la prevalencia global de la alergia al trigo siguen siendo escasos, y los estudios epidemiológicos disponibles presentan resultados inconsistentes y fragmentados, lo que dificulta una comprensión clara de su impacto real.
Alergia al trigo: impacto clínico en niños y adultos
La alergia al trigo se considera poco frecuente en la población general. Según un estudio europeo, la prevalencia probable —basada en la presencia de síntomas clínicos y en la detección de anticuerpos IgE específicos— alcanza hasta el 0,37 % en adultos. En términos generales, las tasas de prevalencia suelen situarse por debajo del 1 %.
En la población infantil europea, la prevalencia se estima entre el 0,2 % y el 1,5 %. La alergia al trigo es más común en la infancia que en la edad adulta, y su prevalencia disminuye significativamente con el paso de los años. En muchos casos, esta condición remite antes del ingreso escolar; aproximadamente el 65 % de los niños afectados ya no presentan signos de alergia al trigo a los 12 años.
Recibir un diagnóstico de alergia al trigo en la adolescencia y en la edad adulta es poco habitual. En estos grupos etarios, la alergia al trigo suele manifestarse como una condición secundaria, desarrollada en el contexto de otras enfermedades atópicas. No obstante, cuando la alergia se presenta en la edad adulta, tiende a ser persistente y de larga duración. En este contexto, destacan clínicamente dos formas específicas: la anafilaxia inducida por el ejercicio dependiente del trigo (WDEIA, por sus siglas en inglés) y el asma del panadero, provocado por la inhalación de partículas de trigo. Cabe señalar que, en Europa, el trigo representa el alérgeno alimentario más común asociado a reacciones anafilácticas.
Procesos tecnológicos y alergenicidad del trigo
En comparación con otros alérgenos alimentarios, como el cacahuete, la alergia al trigo es significativamente menos común en la edad adulta. Una posible explicación de este fenómeno radica en la modificación de la alergenicidad de las proteínas del trigo como consecuencia de los distintos procesos de transformación tecnológica. Por ejemplo, el tratamiento térmico -como la cocción- puede disminuir el potencial alergénico de dichas proteínas, mientras que otros métodos, como el tostado, pueden intensificarlo. Asimismo, los procesos fermentativos, que implican el uso de levaduras o bacterias lácticas, pueden alterar la estructura molecular de los alérgenos, afectando su inmunorreactividad. Estas modificaciones inducidas por la tecnología alimentaria podrían contribuir a la baja prevalencia de alergia al trigo clínicamente relevante en la población adulta.
La prevalencia de la alergia al trigo depende del método de diagnóstico
Autoinforme: 0,63 %
Este dato se basa en declaraciones de personas que afirman tener alergia al trigo, fundamentadas en su experiencia personal con síntomas tras el consumo de productos que contienen trigo.
Autoinforme + diagnóstico médico: 0,70 %
En este caso, la alergia autoinformada cuenta con respaldo médico; sin embargo, el diagnóstico no siempre está sustentado por pruebas objetivas que confirmen la sensibilización
Prueba cutánea: 0,22 %
Prueba de alergia estandarizada en la que se aplica extracto de trigo sobre la piel y se observa la reacción (por ejemplo, formación de ronchas).
Inmunoglobulina E específica (IgE): 0,97 %
Análisis de sangre que mide la presencia de anticuerpos IgE contra las proteínas del trigo. Una concentración elevada de IgE indica una sensibilización, pero no necesariamente una alergia clínicamente relevante.
Prueba de provocación alimentaria: 0,04 %
La prueba de provocación oral controlada (PPC) se considera el «estándar de oro» en el diagnóstico de alergias alimentarias según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Bajo supervisión médica estricta, se administra trigo de forma controlada para observar si se produce una reacción clínica. Solo cuando los síntomas son claros y reproducibles, se confirma el diagnóstico de alergia.
Este método ofrece la estimación de prevalencia más baja, ya que únicamente identifica casos clínicamente relevantes. Sin embargo, en la práctica clínica española, su uso es limitado debido al esfuerzo logístico que requiere, la necesidad de hospitalización en algunos casos y el riesgo potencial para el paciente. Por tanto, la elección del método diagnóstico —ya sea historia clínica, pruebas cutáneas, IgE específica o provocación oral— influye de manera decisiva en la prevalencia observada de la alergia al trigo.
Sensibilización ≠ alergia clínica: muchas pruebas detectan reacciones inmunológicas que no conducen necesariamente a síntomas. Sin embargo, la frecuencia real de la alergia al trigo clínicamente relevante es muy baja, y se confirma mediante las pruebas de provocación.
Esta discrepancia subraya la importancia de un diagnóstico médico diferenciado para evitar el sobrediagnóstico y asesorar sobre el mejor tratamiento para a las personas afectadas.
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MásFuentes
- Neyer A, Dölle-Bierke S, Höfer V, Grünhagen J, Beyer K, Worm M. Prevalence and Clinical Symptoms of Wheat Allergy in Adults and Adolescents in Central Europe. Clin Exp Allergy. Abril de 2025; 55(4):319-329. doi: 10.1111/cea.70017. Epub 19 de febrero de 2025. PMID: 39973050; PMCID: PMC11994253.
- Liu W, Wu Y, Wang J, Wang Z, Gao J, Yuan J, Chen H. Un metaanálisis de la prevalencia de la alergia al trigo en todo el mundo. Nutrients. 23 de marzo de 2023; 15(7):1564. doi: 10.3390/nu15071564. PMID: 37049405; PMCID: PMC10097276.
- Sociedad Alemana de Gastroenterología, Enfermedades Digestivas y Metabólicas (DGVS). (2021). Guía S2k sobre la celiaquía (número de registro AWMF 021-021). Asociación de Sociedades Médicas Científicas (AWMF).
